tu cuerpo es un campo de batalla

La iconografía del cuerpo electrónico, remite e tecnologías de visualización científica del cuerpo humano, pero tambíen responde a la necesidad de crear un imaginario que desborde nuestras ideas sobre la muerte.

El imaginario del cuerpo femenino sirve también para reflexionar sobre los abusos que con la tecnología podemos hacer de nuestros cuerpos. Tal como escribió la artista Barbara Kruger a finales de los 80 en relación al bombardeo publicitario “tu cuerpo es un campo de batalla”. El cuerpo especialmente el femenino parece existir únicamente cuando es mediatizado y manipulado por los medios audiovisuales. Y como contraste a una visión utópica y aséptica de la tecnología, con el exceso de manipulación ha llegado la era de la entropía digital. La información no se destruye ni muere, se transforma. Si el cuerpo existe a través del lenguaje y sus representaciones, su código informático es necesariamente un campo de batalla.

Nuestra identidad es una membrana luminosa, fluida y en costante transformación que permite la inscripción simbólica de todo aquello que nos mueve, nos preocupa, nos representa.


Ha sido un placer

Porque yo estaba en un mar y lo que necesitaba era un rio, amanecí en una cocina con martes al sol y una foto, y me hicieron sonreír durante un día de cocina y lucía, tarta y amigos cuenquillos, que nunca dejan de sorprenderme,regalos a lo más lúdico intelectuales, flanes de coco … gracias a todos!


blancaencuencada


Nos salva comprender…

“De todas formas recuérdame que te busque un
libro: “Ciudadela” de Saint  Exupéry. De él es la frase: “El mundo entero se aparta
cuando pasa un hombre que sabe a donde va” y la de “Conoces lo que tu vocación pesa
en ti. Y si la traicionas, es a ti a quién desfiguras; pero sabes que tu verdad se
hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula”. Es un
libro sobre la construcción de una ciudad (la persona) en el que hay un rey que
funda la ciudad, unas bordadoras, que se habían quedado ciegas de tanto coser y se
habían transformado en sus bordados….unos jardineros que podaban juntos sus
rosales  y cuando uno hace un viaje  y se va a vivir a otro lugar se escriben una
carta que dice: yo, hoy también he podado mis rosales….Es un libro enormemente
poético y trascendente que en un momento de mi vida fue muy importante para mí.
Te tengo que dejar. Ya te escribiré más algún otro rato.”




De polaris a solaris



Y si…

“Sí, confesémoslo: nuestra pobreza de experiencia no se debe solamente a que seamos pobres en experiencias privadas, sino que se trata de la experiencia de la humanidad en general. Es una forma nueva de barbarie”. Supongo que será una consecuencia de la situación económica, de las amenazas bélicas que se perfilan en el horizonte y de la oleada de tristeza que ya los críticos culturales venían detectando en la atmósfera fílmica, musical y narrativa de los últimos meses, pero se me ha ocurrido una pregunta enloquecida y disparatada: ¿y si en el mundo de la cultura sucediera como en el de los negocios, que estuviéramos jugando con valores puramente especulativos y elevando artificialmente en la bolsa del espectáculo el precio de unas mercancías muy averiadas y poco fiables? Sé que es una hipótesis descabellada, pero la culpa de estas ocurrencias no es solamente de la gripe o de la nostalgia, sino de todos los propagandistas que llevan años jaleando el “valor económico” de los bienes culturales, y que han insistido hasta hacer de la cultura un área de negocios comparable a cualquier otra y medible por el rasero común a todas: por los millones que mueve (expresión que he de reconocer que siempre me causa gran desazón, porque me imagino a un señor de traje oscuro moviendo penosamente una masa de maletas llenas de billetes de una parte a otra del mundo y sin saber en absoluto para qué). Mira que si -me decía yo en mi delirio- hubiésemos inflado engañosamente el valor de algunos productos de cultura mientras veíamos disminuir la importancia del escaso patrimonio de obras que representan una experiencia de vida y encierran una genuina riqueza de saber acerca de la existencia humana; ¿qué pasaría si un día explotase la “burbuja literaria” o cultural en general y la bancarrota de las grandes fortunas amasadas a fuerza de créditos volátiles, éxitos fáciles y ganancias rápidas sin respaldo real arrastrase en su caída lo poco que habíamos conseguido salvar de escrituras y trabajos sustentados en una labor artística e intelectual verdaderamente resistente a los vendavales del mercado de las letras y las artes? Porque, hasta donde yo sé, no hay ningún fondo de garantía de depósitos culturales. Un par de aspirinas después, he regresado aliviado a la realidad. Me he acordado de la cámara acorazada del Instituto Cervantes, he conocido el informe de Álvaro Marchesi sobre la calidad de nuestras instituciones de enseñanza, me he enterado de que el Festival de Sitges ha dado un premio a Jean-Claude Van Damme y de que las secuelas de El código Da Vinci están aseguradas en nuestro país para otras dos décadas. No cunda el pánico, pues, y no corran a las librerías a retirar lo poco de valor que quede en ellas, no sea que tengan que cerrar ante la demanda de Kafkas.”

JOSÉ LUIS PARDO


bolsa boba


a los que aman

Dicen que através de las palabras el dolor se hace más tangible que podemos mirarlo como a una criatura oscura, tanto más ajena a nosotros cuanto más cerca la sentimos. Si uno de estos granitos enferma el resto del organismo enferma también. Siempre he creido que el dolor que no encuentra palabras para ser expresado es el más cruel, el más hondo, el más injusto….Hay un tiempo en el que se puede mirar el futuro con más esperanza que miedo.


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