Mujer tomando el sol, a sà misma.
Una especie de
pesadez etérea;
la cabeza es un charco,
el corazón y los dedos-
todas las extremidades-
irradian
bajo tu tacto
indiferente.
Ahora, viejo sol,
esposo,
derrámate por dentro,
sé basto
conmigo,
hazme fuerte
contra ese otro,
ese bastardo.
Raymond Carver

Deja tu comentario...